Comunicación en la sombra – Los títeres de Podemos

¿Cuáles son las claves del juego de comunicación política orquestadas por la formación morada? Sin duda, hay una estrategia que ha desencadenado una gran polémica

Comunicación en la sombra

Hoy me gustaría comentar un tema que está levantando mucho revuelo a raíz de lo que personalmente me parece una jugada maestra en lo relativo a comunicación política por parte de Podemos y su entorno. Para colocarnos en antecedentes me gustaría simplemente constatar un hecho evidente: la existencia de una polémica previa en lo referente a la supuesta simpatía por la causa de la banda terrorista ETA tanto en la formación morada como en la propia alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

¿En qué consiste (siempre en mi opinión personal) la jugada maestra? Pues en volver a estar en el centro del huracán mediático, contentando a sus bases y crispando a sus oponentes, sin perder probablemente ni un voto y con un coste más que aceptable. Repasemos los hechos rápidamente ya que el lector con toda seguridad ya los conoce: Con motivo de las fiestas de Carnaval el ayuntamiento madrileño contrató para el pasado viernes 5 de febrero un espectáculo de marionetas destinado al público infantil de entre 1 y 6 años con violaciones, abortos, asesinatos, ejecuciones y pancartas de presunto apoyo a ETA.

Analicemos los perfiles de los votantes con respecto a sus probables reacciones ante la polémica. En primer lugar, los votantes de Podemos que simpaticen con la banda terrorista verán con buenos ojos la intención de inculcar ciertas ideas en mentes jóvenes y moldeables y verán las actuaciones policiales como parte del yugo al que se ven sometidos por parte de los herederos de la dictadura. Por otro lado los simpatizantes de ETA que no sean votantes de Podemos observarán divertidos cómo sus ideales aún pueden causar dolor en la capital y se generará cierta simpatía hacia la formación morada.

Por otro lado, los no votantes de Podemos que no simpatizan con la banda terrorista se verán profundamente indignados y clamarán justicia. Es en este punto donde cobra sentido el título de mi post, ya que realmente los títeres de Podemos serán aquellos cuyas cabezas rueden a raíz de la polémica y ellos los verdaderos titiriteros que manejan los hilos. Este votante enfadado nunca será partidario de Podemos, por lo que no hay pérdida de votos en este perfil.

Los votantes de Podemos que no simpatizan con ETA tendrán otra perspectiva de la situación, en la línea de las explicaciones ofrecidas por Ahora Madrid al respecto: no ha habido enaltecimiento de terrorismo sino libertad de expresión y crítica social y política a través de la sátira, elemento cultural útil y enriquecedor en muchos contextos, especialmente en Carnaval. Se critica el uso partidista de la polémica por parte de la oposición, provocado como parte de una estrategia para desviar la atención sobre la corrupción del gobierno en funciones. Por otro lado y como apoyo a la vertiente que justifica la sátira, cabe destacar la existencia de una fuerte polémica en las redes sociales (https://twitter.com/search?q=alka-eta) entre los partidarios de un juego de palabras en la pancarta que supuestamente enaltecía el terrorismo y que decía ‘gora alka-eta’ (alkaeta significa alcaldesa) y los que ven en ella el enaltecimiento, pero encubierto de cara a posibles consecuencias penales. A esto hay que añadirle la versión de los propios titiriteros que reconocen que alka es un juego de palabras referido a Al Quaeda, con lo que la traducción de la pancarta quedaría como ‘Viva Al Qaeda-ETA’.

En definitiva, un magistral juego de comunicación política en la sombra; la polémica está servida, pero no tendrá un gran coste para el partido y sí beneficios en forma de publicidad y simpatía hacia la formación.

Antes de finalizar y con ánimo de intentar no dejarme ningún escenario sin contemplar, me gustaría comentar otra polémica surgida a raíz de la depuración de responsabilidades por el caso. La oposición pide la dimisión de Celia Mayer, la concejala de Cultura del ayuntamiento de Madrid, por su responsabilidad en los presuntos delitos cometidos en el espectáculo de títeres. El puesto ya estaba caliente cuando lo ocupó porque sustituía a Guillermo Zapata, dimitido por sus chistes a favor del holocausto y contra las víctimas de ETA. Además, recientemente Mayer protagonizó otra polémica al convertir la cabalgata de los Reyes Magos, una tradición eminentemente cristiana, en un evento laico. La concejala se escuda en que la función no se visionó con anterioridad. Y digo yo que en algún momento alguien de la cadena de gestores debe ocuparse de que el contenido sea el apropiado en función del público al que va dirigido. Por lo menos es lo que hacemos los profesionales para asegurarnos de que un evento culmine con éxito. Y a ello vamos ¿seguro que no ha sido todo esto un tremendo éxito de comunicación?

Alejandro Galindo
FA comunicación