Errores tristemente comunes

Los errores en el uso del lenguaje tanto escrito como hablado están a la orden del día. Repasamos en este post algunos tan habituales como fáciles de evitar

Errores tristemente comunes
Partamos de la base de que todos podemos cometer un fallo y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra (no muy fuerte, por si acaso). Pero de igual manera es cierto que hay errores y errores y que dependiendo del contexto cometerlos reviste menor o mayor gravedad.
Por ejemplo, en las redes sociales y viniendo de ciertos ambientes hay que reconocer que lo sorprendente sería no encontrarlos:

Otros, sin embargo, nos chocan mucho más por estar supuestamente fuera de su hábitat. Estos son los realmente peligrosos por la decepción que producen en su público. ¿Qué respeto inspira un jefe que te escribe un email con faltas de ortografía o comete errores gramaticales al hablar? ¿Qué imagen da una empresa que tiene faltas en sus carteles o folletos? ¿Qué credibilidad puede tener una personalidad pública que pretende influir en el sistema educativo mientras escribe con errores? ¿Qué confianza inspira un gobierno cuyos documentos oficiales se imprimen con faltas de ortografía, gramaticales y/o de redacción? Aquí algunos ejemplos:

Hoy me gustaría escribir sobre éstos últimos: aquellos errores escritos y orales tristemente típicos que nos encontramos en contextos en los que a mí (que debo de ser el rarito en esta historia) me sigue alucinando encontrar (si es que no aprendo…). Véase publicidades, textos oficiales, medios de comunicación de renombre, carteles corporativos, discursos y/o entrevistas a directivos o simplemente gente con un supuesto mínimo nivel cultural… Que conste que lo hago con ánimo didáctico con la intención de que si alguien se ve reflejado en alguno de los casos que menciono pueda aclarar sus dudas al respecto y usar, en la medida de lo posible, con algo más de dominio este maravilloso idioma nuestro que es el español. ¿Acaso no merece la pena dedicar unos instantes a mejorar nuestro control sobre la herramienta que a todas horas usamos para comunicarnos con otras personas?

Tildes en mayúsculas

Vale que hace unos 1.000 años poner una tilde a una mayúscula en un rótulo o en la imprenta podía resultar un verdadero engorro. Pero vamos, que hoy en día se siga haciendo para así evitar pensar qué vocales deben llevar acento gráfico y cuáles no… Que nos quede claro: no existe ni ha existido nunca ninguna norma que exima del uso de tildes en las vocales en mayúsculas.

Debe vs. Debe de

Debe de ser tremendamente difícil retener que debe usarse ‘de’ cuando se trata de una hipótesis y no debe usarse si implica obligación ya que, miremos donde miremos, lo encontramos usado al revés. De esta manera, nos vemos rodeados de frases como “Paco debe estar enfermo”, cuando debería haber sido “Paco debe de estar enfermo” porque si no estamos diciendo que el pobre Paco tiene la obligación de estar enfermo, en vez de que suponemos que está enfermo. Pero debe de ser que esto no le importa ni a Paco porque pocos son los que cumplen con su deber de decirlo o escribirlo correctamente.

Infinitivos por imperativos

Esta me da a mí la impresión de que es una falta más oral que escrita, pero evidentemente omnipresente. Cada vez que escucho a alguien decir algo del tipo “Venir y apuntaros” me quedo con ganas de preguntarle “¿Venir y apuntaros qué? ¿Venir y apuntaros es lo que hay que hacer? ¿O no? ¿O es que querías decir ‘Venid y apuntaos’?”.

Especial mención merece el caso del verbo ‘ir’, cuyo imperativo “idos” no lo usa casi nadie. Decir “Iros para allá, que luego vamos nosotros” es un error que podemos escuchar y hasta leer varias veces al día. Incluso hay quien, percatándose de que algo anda mal, llega a utilizar la forma “íos”, también incorrecta. Si nuestro interlocutor es una persona culta, debemos usar “idos”. En caso contrario probablemente ahorres más tiempo y explicaciones si continúas empleando el infinitivo. A mí personalmente no me parece lo adecuado y no lo hago, pero también hay que tener en cuenta que, siguiendo la línea de los últimos años, seguro que no lloverá mucho hasta que la RAE incluya la forma incorrecta en su diccionario para ahorrarnos el esfuerzo intelectual de aprendernos la norma.

Fijaros bien y cuidar de que vuestra frase no quede coja a la espera de ser completada… es lo que hay que hacer. El imperativo es un tiempo verbal muy utilizado (al menos mucho más que el futuro de subjuntivo) y resulta muy triste incrementar enormemente tu tasa de errores por no saber conjugarlo.

Antes de terminar este apartado querría comentar otro caso, que aunque no consista en sustituir un imperativo por un infinitivo, sí que se trata de un mal uso del imperativo tremendamente extendido en ambientes no selectos (bueno, y selectos también). Estoy hablando del hecho de añadir una ‘s’ a la segunda persona del singular del imperativo. Ejemplo: “Ves con tu madre” en lugar de “Ve con tu madre” u “Oyes, quiero decirte algo” en lugar de “Oye, quiero decirte algo”. Ya sabían muy bien los indios de las viejas pelis del oeste que esto de los imperativos nos iba a traer de cabeza, por eso pasaban de ellos: “Tu escuchar. Yo querer decir algo”.

Haber en lugar de ‘A ver’

Este es muy grave, prácticamente a la altura de un buen ‘sin encambio’ y uno podría pensar que no se lo va a encontrar en ambientes con el EGB superado. Error. Más veces de las que me gustaría me llevo una buena bofetada (intelectual, evidentemente) al encontrarme de bruces con frases como “Haber si quedamos” en lugar de su forma correcta “A ver si quedamos”.

La expresión ‘a ver’ se usa cuando se expresa mandato o sugerencia, como por ejemplo “a ver cuándo lo hacemos” o “a ver si nos callamos”.

Por otro lado, también se usa “a ver” como sustituto de “veamos”. Ejemplo: “A ver, ¿falta alguien?”
En general “a ver” también se usará en el resto de expresiones que impliquen la acción de ver algo, como “Esperemos un poco a ver cómo evoluciona”.
Por otro lado, “haber” puede ser un verbo o un sustantivo. Un ejemplo de su uso como verbo sería “Tendría que haber llegado ya” y como sustantivo “Tiene muchas cosas buenas en su haber”.
Por lo general será bastante raro que una frase coloquial comience por “haber”, cuyo uso es más evidente. Por eso mi consejo sería en principio comenzar la frase por “a ver”. Un último ejemplo del uso correcto de ambos términos: “A ver, si querías que te ascendiesen, haber estudiado”.

A medida que escribo este post me voy percatando de que no hago más que rozar la superficie del mar de incorrecciones fácilmente evitables que manchan la reputación de las personas y empresas en sus escritos y discursos, por lo que seguro que tarde o temprano sacaré una continuación con más consejos para que mejoremos poco a poco nuestro uso del español. ¡Saludos!

Alejandro Galindo
FA comunicación