La importancia de un buen logotipo

El logotipo de cada empresa es mucho más que un mero símbolo representativo, pues encierra un poderoso hechizo con el que ésta comunica gran parte de sus valores a la población a través de sus formas, sus colores, su tipografía y el sonido de la pronunciación de su nombre invitándonos a relacionarnos con la marca

La importancia de un buen logotipo
El logotipo constituye la primera relación que una marca mantiene con un consumidor. Constituye la primera impresión, e incluso hace que el público juzgue a la marca a nivel ético, debido a que sus colores y formas encierran poderosas representaciones de la personalidad y de los valores de la empresa, aunque a veces ésta tenga que cambiar algunos de los elementos del diseño del mismo para adaptarse a los tiempos y los nuevos requerimientos de los consumidores, como ha hecho McDonald´s pasando de rojo a verde.

Un buen logo ha de ser simple, original, fácil de recordar, y sus colores han de estar elegidos acorde con lo que la firma quiera decir de sí misma porque, a nivel subconsciente y/o cultural, un color se asocia con una realidad concreta e influye en cómo nos sentimos respecto a la empresa.

Así, el color verde se asocia con la naturaleza, con lo saludable, y la sostenibilidad medioambiental, aunque curiosamente el azul es el color que más se asocia con una empresa socialmente responsable y respetuosa con el medioambiente, además de transmitir calma y seguridad, como descubrió un reciente estudio de las universidades de Oregón y Cincinnati.

Por su parte, el negro es símbolo de elegancia, el amarillo de rapidez, eficiencia y optimismo, y el rojo transmite energía, aunque hace que se juzgue a la marca con más dureza en lo relativo a cuestiones medioambientales. A pesar de la importancia del color, una clave esencial a la hora de diseñar un buen logotipo es que pueda mostrarse en blanco y negro sin perder legibilidad.

Ahora bien, la clave para que los consumidores recuerden el logo de cada marca o compañía es simple: bombardear a toda la población con la visión de su logo a través de todas las vías que les sea posible, por ejemplo, posicionándolo en cada rincón de toda ciudad, como es el caso de McDonald´s a través de marquesinas, vallas, mupis, carteles, flayers, o incluso impresos en los vehículos de transporte público; también haciendo enormes inversiones en publicidad, patrocinio en televisión, anuncios en revistas y contenidos digitales, como hace L´Óréal Paris; o teniendo establecimientos en prácticamente cada esquina de la urbe, como es el caso de Banco Santander.

Casi todos ellos utilizan por descontado el infalible recurso de la publicidad en televisión y prensa para garantizarse la notoriedad, pero existen casos en los que aun sin invertir en absoluto en publicidad se consigue ser una de las marcas más conocidas del mundo, como es el caso de ZARA, que tiene asegurado el posicionamiento de su logo en la en la mente del público debido a su estratégica elección de punto de venta: compra o alquila los mejores locales en las plazas comerciales, y son llamativos, enormes, e imposibles de pasar desapercibidos. Y sus bolsas están por todas partes.

También es significativo como ejemplo Abercrombie & Fitch, que incluso sin publicitar su firma, y constando de muy pocos establecimientos en cada país, convirtió el alce de su logo en un objeto de deseo de millones de personas, por hacer de su visita a la tienda una experiencia única: lujosos palacetes, modelos semidesnudos recibiendo en la puerta, luz tenue y una intensísima fragancia dentro del local.

Tal es la masiva exposición de los logos y el hechizo del diseño de sus formas, colores, tipografía y sonido de la pronunciación de su nombre, que los niños a partir de seis meses ya identifican el logo de McDonald´s, como se explica en Así se manipula al consumidor de Martin Lindstrom, y todo el mundo reconoce un Mac o “la bebida de la felicidad” aunque jamás hayan pisado una tienda Apple o no hayan comprado una Coca Cola en toda su vida.

Cynthia Fernández
FA comunicación