Los ojos, el espejo del alma… ¿Sólo?

Junto a los ojos, hay otras partes como la boca, las manos, la postura o los movimientos corporales que revelan información adicional a la emitida de forma oral

Comunicación no verbal - Los ojos, el espejo del alma… ¿Sólo?

Numerosos estudios señalan que durante las conversaciones cara a cara, tu flujo de información ofrece más comunicación no verbal que verbal. La importancia de los gestos y las expresiones hace que el mensaje que comunicas cambie completamente si no va acorde con tus palabras. Básicamente, el lenguaje no verbal aumenta tu información emitida en gran medida, por lo que conocerlo y controlarlo ofrece notables ventajas para comunicarte tanto en público como en reuniones de trabajo o en tus relaciones personales.

El psicólogo estadounidense Paul Ekman afirmó que hay seis emociones con sus expresiones faciales correspondientes que no se diferencian culturalmente, son universales por su origen biológico:

  • Alegría: las mejillas y labios se elevan, los músculos que rodean a los ojos se contraen.
  • Asco: ligera contracción del músculo que frunce la nariz y estrecha los ojos, simultáneo a la elevación del labio superior.
  • Ira: la mirada fija, las cejas juntas y hacia abajo y tendencia a apretar los dientes.
  • Miedo: los párpados superiores elevados al máximo y los inferiores tensos. Las cejas levantadas se acercan y los labios se alargan hacia atrás.
  • Sorpresa: los párpados superiores suben, la mandíbula cae.
  • Tristeza: los párpados caídos y las cejas se angulan hacia arriba. El entrecejo se arruga y los labios se estiran de forma horizontal.

Además de expresiones faciales, la postura del emisor o del receptor, así como los movimientos con las manos y las piernas revelan mucha información sobre la persona y su actitud en la conversación. Conocerlo requiere mucho tiempo, pero aquí van unas pequeñas claves para saber lo que no te dicen con palabras.

Para detectar mentiras, en las películas vemos a los policías realizando interrogatorios con el foco iluminando la cara del detenido, pero si quieres localizarlas no es necesario que hagas esto, sólo hace falta fijarse en pequeños detalles: si tu interlocutor levanta las cejas al hablar, le tiembla la comisura de los labios, se tapa la boca o pestañea con mucha frecuencia, hay muchas probablidades de que se trate de un mensaje falso.

Esos indicios están ligados a la seguridad con la que se expresa la persona que mostrará tranquilidad a través de la colocación de sus manos en ojiva o agarrando sus brazos en la espalda mientras anda. En cambio, la frustración queda plasmada en los brazos cruzados, las manos enlazadas o tocarse la chaqueta, el cuello, el pelo, la cara etc. Demasiados movimientos denotan nerviosismo y son muy difíciles de disimular o evitar.

Por último, la agresividad puede exteriorizarse, entre otras formas, con la distancia a la que se sitúan dos o más personas durante una conversación. Si un individuo se acerca demasiado y entra en tu zona personal (a menos de 1,2 metro de tu cuerpo), o bien ha excedido su confianza contigo, o está en posición desafiante y de ataque. Del mismo modo, las palmadas en el hombro entrañan una familiaridad que quizá no se tiene y que incomodarían al sujeto.

Nuestro cuerpo lanza señales constantemente que pueden transformarse en información muy útil para el receptor. Estar pendiente cada segundo de los movimientos que realizamos es imposible, pero controlar pequeños gestos o conocer el significado de los mismos en las demás personas puede traernos numerosas ventajas y facilitarnos la comprensión de los mensajes. ¿Y tú, eres capaz de controlar tus gestos?

Ana Serrano
FA comunicación