Me lo creo o no me lo creo… las ‘fake news’ se hacen notar

En este post abordamos un estudio en el que se revelan datos muy significativos sobre cómo los ciudadanos perciben las ‘fake news’

Me lo creo o no me lo creo...las fake news se hacen notar

‘Los cocodrilos charlan entre sí antes de salir del cascarón’, ‘La leche de cucaracha es uno de los alimentos más completos que existen’ o ‘Se ha descubierto una isla de plástico en el océano Pacífico’ son algunos de los titulares que se recogieron en un estudio bajo el nombre ‘I Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España’, del que nos hemos hecho eco, cuyo objetivo era analizar si los ciudadanos identificaban de manera correcta la veracidad o falsedad de estos contenidos. Estas noticias eran verdaderas, pero es sorprendente los altos porcentajes de personas que no las dotaron de credibilidad. Y al contrario, algunos titulares como ‘Amazon se prepara para lanzar un supermercado robotizado’ o ‘Jordi Pujol ‘amenazó’ al Estado que si iba a la cárcel publicaría un dossier que haría caer la democracia en España’ fueron también catalogadas como creíbles por muchos participantes a pesar de su falsedad.

En este post hemos querido abordar un fenómeno que ha adquirido un gran protagonismo recientemente en nuestra sociedad, y que en el ámbito de la comunicación nos afecta en gran medida: las noticias conocidas como ‘fake news’. En multitud de ocasiones, como hemos podido comprobar en la prueba a la que hemos aludido anteriormente, el lector otorga credibilidad a este tipo de contenidos. Una de las razones que puede provocar esta situación radica en que en la actualidad, debido a la multitud de contenidos a los que tenemos acceso a través de internet, es difícil discernir si estamos ante una publicación verdadera o falsa.

Para adentrarnos más en profundidad en el terreno de las ‘fake news’, hemos abordado este estudio en el que se revelan datos bastante significativos acerca de la percepción que la población tiene sobre estas noticias. Una de las conclusiones que se desprende del documento es que el 86% de los españoles considera que son verídicas. Asimismo, el 60% de los participantes destaca que sabe identificar cuáles son falsas, pero en realidad solo un 14% las diferencia. Este documento realizado por Simple Lógica en colaboración con el Grupo de Investigación en Psicología del Testimonio de la Universidad Complutense de Madrid también desvela que los jóvenes son más avispados en el momento de detectar si una noticia es falsa o no. El 78% de los encuestados de entre 16 y 24 años no supo diferenciar entre una noticia falsa y una verdadera, mientras que en el caso de los mayores de 55 años, el porcentaje se situó en un 92%.

¿Y a qué atribuyen su capacidad en el momento de detectar una noticia falsa? El 29.,6% especifica que es por la irrealidad del contenido y el 26,9% sostiene que se debe al medio en el que aparece publicada. Asimismo, el 17,7% apunta a titulares demasiado alarmistas y un 7,7% a quién la firma. Los porcentajes restantes aducen a verificar la información, el sentido común u otros motivos. En cuanto a la prueba a la que se les sometió, basada en clasificar una serie de titulares como verdaderos o falsos, las respuestas fueron llamativas, ya que el número de desaciertos fue bastante elevado. Algunos de estos fueron los siguientes: ‘Detienen a un hombre por llamar 2600 veces a una compañía telefónica para no estar solo’, ‘Amazon se prepara para lanzar un supermercado robotizado’. En cuanto al primero, el 44,6% lo tachó como falso siendo verdadero, mientras que un 75,7% pensaba que el segundo era verdadero aunque estaban equivocados. Estas conclusiones confirman que gran parte de la población no sabe discernir cuándo está ante una noticia que se corresponde con la realidad.

En el apartado del estudio ‘Generadores de fake news y noticias’ también se evidencia cómo los participantes son más reticentes a difundir este tipo de contenidos. Los porcentajes obtenidos hablan por sí solos: un 4% afirma haber creado alguna vez una noticia falsa y solo la mitad admite que la ha difundido. La razón por la que explican su actuación es por diversión (71,8%) o porque no creían que iba a causar ningún perjuicio (17,4%). Asimismo, como destacábamos anteriormente, la exposición de los ciudadanos a las redes sociales también contribuye a la proliferación de las ‘fake news’. Sin duda, internet nos facilita el acceso a los contenidos, pero esa inmediatez a veces también implica que no tengamos tiempo para dirimir si son veraces.

Ante este escenario imperante en la sociedad, este tipo de estudios arroja luz sobre cómo los ciudadanos conciben la gran cantidad de noticias que reciben cada día. Por ello, debemos ser muy cautelosos en el momento de distinguir si nos encontramos ante una información de carácter verídico o si, por el contrario, nos encontramos frente a un bulo.

Ana Serrano
FA comunicación